LA OBRA POÉTICA Y CRÍTICA DE OCTAVIO PAZ, por Fernando Celada Alonso, catedrático jubilado de Lengua y Literatura españolas

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“Cada  poema es único. En cada poema late, en mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre : Ya lo llevaba dentro” O. PAZ.

INTRODUCCIÓN

 

La muerte de Octavio Paz, en 1998, privó a la cultura de nuestro tiempo de un poeta y un pen-sador excepcional. Aunque profundamente enraizada en Méjico, su tierra natal, su obra trasciende las fronteras nacionales y se proyecta por todo el ámbito de la cultura occidental, a la que enriqueció con imágenes, ideas, argumentos e invenciones que dejaron una huella indeleble en la creación poé-tica y la crítica literaria y artística, así como en el análisis históricosocial y en el debate político. En el mundo de la lengua española, Paz fue el último mandarín intelectual, a la manera de Sartre o Ca-mus en Francia; Ortega y Gasset, en España; o Alfonso Reyes en Méjico. Estos dos últimos son sus maestros, sobre los que escribió brillantes ensayos. Como ellos fue un humanista, animado por  una curiosidad universal y una cultura cosmopolita que lo llevó a escribir sobre los temas más diversos, y a convertirse en una conciencia viva de su tiempo. Entusiasta del surrealismo desde su juventud, su poesía evolucionó luego  hasta explorar todas las avenidas de las vanguardias y los experimen-tos postmodernistas. Su poesía se nutrió, por igual, de la poesía francesa,  la inglesa, los clásicos españoles, e incluso de la tradición india, china y japonesa con las que se familiarizó los años en que vivió como embajador de su país en la India. A diferencia de casi todos los escritores de su ge-neración,  nunca se rindió al canto de sirena del marxismo. Paz, como Camus, tuvo el coraje de en-frentarse a sus adversarios ideológicos y de seguir defendiendo  la cultura de la libertad.

 

LA OBRA POÉTICA DE OCTAVIO PAZ

 

La obra poética de Paz representa el más ambicioso experimento poético de las literatu-ras hispánicas posteriores a los años 30. Hoy es, sin duda, el poeta hispánico más moderno, más in-novador y más influyente. La obra poética de Paz se fue se fue conociendo en España en la década de los 60, como uno de los focos centrales de la poesía en lengua española : era la poesía que enla-zaba con los fundadores de la modernidad. La poesía de Paz era la poesía que en español debía es-cribirse después de la experiencia del grupo poético del 27. La poesía de Paz justifica aún la exis-tencia de la poesía como género literario, la encarnaba desde un punto de vista moral y estético. Paz inserta la tradición poética del pasado en la tradición poética contemporánea, engarza poesía y vida moral, une palabra y pensamiento. Suscita una forma peculiar de poema, que es conocimiento poéti-co. Es este sustrato de conocimiento lo que asegura su pervivencia como poeta.

 

LAS ETAPAS DE SU POESÍA

 

Su poesía evoluciona sin saltos ni fisuras, guiada por un anhelo místico de encontrar la palabra original, que reconstruya la armonía del cosmos y logre la reconciliación de lo diverso. Si bien no es posible establecer compartimentos estancos en su poesía, el mismo Paz, en 1980, estable-ció las etapas de su itinerario creativo. De acuerdo con ello, Pere Gimferrer establece siete etapas en su poesía, lo que demuestra su carácter muy dinámico e innovador :

1ª Etapa: Al comienzo de su obra ( 1933), escribe sonetos y tercetos muy influidos por la poesía barroca de nuestro Siglo de Oro. BAJO TU CLARA SOMBRA ( 1944) es el libro más representa-tivo de su etapa inicial.

 

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2ª Etapa: Descubre los valores poéticos del lenguaje coloquial; a ello no es ajeno el conocimiento de poetas de habla inglesa, como T.S. Eliot y su TIERRA BALDÍA. Así sucede en su libro CALAMI-DADES Y MILAGROS (1947).

3ª Etapa: El surrealismo lo impresiona profundamente, aunque no llega a practicar la escritura auto-

mática. A partir de 1945, su poesía presenta identidad de fines y recursos semejantes a los de poetas como  A. Breton o P. Eluard. Corresponde esta etapa a su libro LA ESTACIÓN VIOLENTA (1948)

4ª Etapa: El final de la Segunda Guerra Mundial marca, según Paz, el comienzo de los tiempos  mo-dernos. Su poesía, como la de tantos contemporáneos, se tiñe de angustia y de nihilismo. Es su pe-riodo existencial, representado por su libro ¿ÁGUILA O SOL?, 1951, escrito en prosa poética.

5ª Etapa: En 1951, al ingresar en el Servicio Exterior de Méjico, recorre como diplomático distin-

tos países, Francia entre ellos. Así desempeñará el cargo de Embajador en La India entre 1951 y 1958. El contacto con el pensamiento, la literatura y la vida de Oriente supone el segundo gran des-cubrimiento en su vida, después de conocer y adaptar la teoría y práctica surrealistas. LADERA ES-TE (19699) es la muestra cabal de su asimilación de las civilizaciones orientales.

6ª Etapa: Experimentos de poesía visual, combinación de pintura y poesía. DISCOS VISUALES (1968), TOPOEMAS(1971). Es significativo que estos dos libros no fueran incluidos por Paz en su última antología personal. Seguramente porque fueron una concesión a modas pasajeras de un exce-sivo experimentalismo  un poco gratuito.

7ª Etapa: Sus últimas entregas poéticas presentan un regreso a temas ya conocidos y a un lenguaje poético no experimental, pero de extraordinario valor expresivo. Así sucede en PASADO EN CLA-RO (1974), VUELTA(1975), ÁRBOL ADENTRO(1987) y NOCTURNO DE SAN ILDEFONSO   ( 1990).

 

SU LENGUAJE LITERARIO : SU CONDICIÓN EXPERIMENTAL.

 

La importancia de Paz en la literatura contemporánea está hoy universalmente aceptada. La publicación de PIEDRA DE SOL, BLANCO Y PASADO EN CLARO supuso un punto de refe-rencia fundamental para la poesía de ambos lados del atlántico. Su influencia en los poetas españo-les “Novísimos” de fines de los 60 es bien perceptible. Sin embargo, no puede decirse que Paz sea un autor popular, ni siquiera accesible al gran público; es, por el contrario, un autor muy minorita-rio. Como dice José María Valverde: “Quizá es PIEDRA DE SOL lo que más puede atraer, dentro de la poesía de Paz, al que no entra en su liturgia de la intuición primigenia, sino que es lector sin más”. El también crítico literario Rafael Conte señala que :” Su mayor grandeza es ser un intelec-tual en el mejor sentido de la palabra, y su servidumbre que lo acusen de intelectualista”. Por ello no es infrecuente el caso de los lectores ávidos y entusiastas de sus ensayos, que no se han adentrado en su poesía, la cual, de todos modos, ocupa hoy el lugar más relevante de la lírica en lengua espa-ñola, como ha confirmado la concesión del Premio Cervantes (1981), y el Premio Nobel de Litera-tura en 1991.

Puede señalarse una poética de los poemas largos de Paz, que constituyen su obra más lograda :PIEDRA DE SOL, BLANCO, PASADO EN CLARO y NOCTURNO DE SAN ILDE-FONSO. En los que, entre otros, podemos señalar los siguientes rasgos :

  • El número de versos les confiere una especial entidad, como microcosmos de la obra entera del poeta, aunque no alcancen las proporciones normales de un libro autónomo : suelen te-ner varios cientos de versos
  • En todos ellos, la lectura se convierte en un camino o peregrinación iniciática, que en mu-

chos casos retorna al principio, como sucede en PIEDRA DE SOL y NOCTURNO DE SAN ILDEFONSO.

 

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  • Este camino poético busca adentrarse en el instante detenido en la fijación del poema, para luego reincorporarse inevitablemente al fluir temporal del que el texto nos ha separado.
  • Son frecuentes las yuxtaposiciones y superposiciones temporales, que sitúan momentos de la historia colectiva- un bombardeo en Madrid en 1937, en PIEDRA DE SOL-, al lado de re- cuerdos y evocaciones de la vida del poeta.

Para Paz la poesía es la única actividad humana capaz de lograr una “trascendencia inmanente”, es decir, una trascendencia propia del hombre, ajena a la religión. La poesía re-concilia al hombre consigo mismo y con su entorno, sin esperar vagas promesas de un más allá hipotético. El hombre vive en una esencial soledad, separado de la naturaleza y de su propio cuerpo, postergado por siglos de negación judeocristiana, que lo asimila al mal y al pecado. La poesía ha de ayudar a trascender esa soledad buscando el instante  en que se accede a la revelación de lo unitario y a la conciliación de los opuestos. El poema es, pues, el intento de llegar a ese instante privilegiado, arrancarlo del discurrir temporal habitual y fijarlo mediante la palabra en la página. De esta manera la poesía equivale a una ascesis, a una especie de rito iniciático. La palabra poética es capaz de arrebatar un instante a la nor-mal sucesión temporal, y en ese  momento se funde con el mundo, es el mundo.

 

PAZ EN EL CENTRO DEL ENSAYO CREADOR HISPANOAMERICANO

 

El ensayo creador hispanoamericano se aproxima a los géneros de creación pura, espe-cialmente a la poesía. El ensayo no será sólo un vehículo de pensamiento y un modo de co-nocer. El ensayo se eleva a una alta expresión artística que borra las fronteras que lo separan de las formas de expresión pura. Los elementos de fantasía e imaginación se vuelven muy notorios y hacen del ensayo una experiencia que exige lectores tan sutiles como enterados. El ensayo creador debe entenderse  en el sentido de que surgen abundantes ejemplos de cre-adores que sienten la necesidad de asumir la función crítica, como un reconocimiento de la importancia que tal función tiene para el ejercicio artístico. A esta actitud  de algunos escri-tores, le llama el poeta y ensayista anglosajón T. S. Eliot “el crítico practicante”. Tenemos así críticos creadores y creadores críticos, en un juego de complementación y de mutuas iluminaciones. Este es el caso de Borges, Lezama Lima, Octavio Paz y Julio Cortázar : ellos dan el tono de la época a la que pertenecen y la definen de modo permanente.

 

OCTAVIO PAZ : LAS IDEAS EN MOVIMIENTO

 

Paz ha escrito 25 libros de ensayo entre 1950 y 1992. Pocos han alcanzado en este siglo la intensidad poética y la profundidad de pensamiento que distinguen a Paz. Como en Bor-ges, la unidad de su extensa producción lírica y ensayística es total y puede decirse que con-figura un verdadero sistema de vasos comunicantes, por usar la famosa imagen de André Breton. El acto poético es la experiencia que más le preocupa como ensayista. Simétrica-mente, la reflexión crítica es connatural al poeta. Octavio Paz ha sido, en los últimos 30 años del siglo XX, una de las figuras más activas e influyentes de la vida y cultura hispánicas.

 

 

EL LABERINTO DE LA SOLEDAD(1949)

 

 

Es su primer ensayo, cuya segunda edición, sustancialmente corregida y aumentada, POSTDATA, aparece en 1959. EL LABERINTO DE LA SOLEDAD es uno de sus libros

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fundamentales y el comienzo de lo que sería su prosa y su pensamiento inconfundibles. La génesis y la estructura del libro son dignos de atención. El estímulo para  escribirlo fue su breve experiencia como becario en EEUU, en 1944. Su paso por Nueva York y California lo enfrenta a la doble extrañeza de un país, desconocido, EEUU, y de una cultura, la mejicana, extrapolada de su lugar de origen por los mejicanos emigrantes : los chicanos o espaldas mojadas. El libro es una búsqueda de las raíces históricas de la cultura mejicana, una pre-gunta sobre su identidad y un retrato profundo de los individuos que la crean dentro y fuera de sus fronteras. Aunque centrado en cuestiones históricas, el libro es una contribución  al gran tema americanista con su apasionada pregunta sobre el carácter de la cultura hispanoa-mericana frente al nacionalismo y la hegemonía norteamericana. El influjo desencadenante en el nacimiento del libro- según declaraciones de Paz- procede de ESPAÑA INVERTE- BRADA, de Ortega y Gasset, publicada en 1921, que era un diagnóstico político y cultural sobre la España de principios de siglo.

También es visible la huella del existencialismo especialmente en sus planteamientos sobre la autenticidad personal, el dilema entre el individuo y el otro, y sobre la soledad que genera la alienación histórica. Igualmente el lector atento descubrirá que hay un cambio de tono y enfoque entre los primeros 5 capítulos, que trazan el perfil espiritual del mejicano, y lo 3 últimos, que son un repaso del destino histórico de su país, desde sus orígenes hasta el momento presente.

El epílogo,POESÍA DE SOLEDAD, POESÍA DE COMUNIÓN, que no existía en la 1ª edición, es  una honda reflexión filosófica sobre el amor como guía de salida del laberinto de la soledad. Paz exalta las virtudes del mito, la poesía y la utopía, pues la pura razón hu-mana nos ha colocado al borde de la aniquilación. El repertorio básico de ideas y del pensa-miento de Paz está presente en este libro:

1.- La fe inquebrantable en la poesía y en la libertad como condición de su ejercicio.

2.- El juego de máscaras y esencias que desafía el afán de conocer.

3.- Su teoría del amor como reconocimiento del carácter indispensable del otro.

4.- Las promesas y los abismos de la revolución.

5.-  La dialéctica de la palabra y el silencio, el instante y la eternidad.

 

EL ARCO Y LA LIRA( 1956).

 

Es su segundo libro de ensayos, subtitulado EL POEMA.LA REVELACIÓN POÉTICA. POESÍA E HISTORIA. La 2ª edición aumentada es LOS SIGNOS EN ROTACIÓN(1967). Es uno de los libros que, con más elocuencia y con más fuerza, describe el proceso poético en nuestro siglo XX, y no sólo en el ámbito hispánico. Y es otro de sus libros fundamentales. Este libro representa el pensamiento de Paz sobre la literatura clásica y contemporánea y constituye su primera obra importante sobre estos temas. Paz comienza su libro con una pregunta sobre la oposición poesía y vida. Los poemas para Paz son la expresión de algo vivido y sufrido. Pero no está a favor de una transcripción directa de la experiencia ni defiende un hermetismo radical. Para Paz la poesía es una orilla, un abismo, donde el poeta abandona el tiempo histórico para entrar en el tiempo del deseo, un tiempo siempre dentro de nosotros, del que sólo son una representación nuestros mitos de la Edad Dorada. La imagen poética, tal como Paz la describe,  es una remediación de la vida, una reforma de la vida por la meditación. Paz no duda en aliar la creación de la imagen poética con los procesos del pensamiento religioso, tanto de Oriente como de Occidente. Dado que no se puede explicar a sí misma, la forma de comunicación propia de la imagen poética no es la trasmisión conceptual. La imagen poética no enseña: invita a recrear, a revivir la vida.

 

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El enunciado del poeta trasmuta al hombre y lo convierte en imagen : el hombre mismo se convierte en un espacio donde se funden los contrarios. En ese tránsito del hombre a la

imagen poética radica el núcleo de la poética del autor mejicano. Paz es un crítico de poesía, es decir, de lo sublime, del lenguaje de la “palabra sagrada”(Blake), antes de que sea, como dice Paz, “sometido a la mutilación de la prosa o de la conversación”. Uno se pone en guardia ante esta afirmación de que la ficción en prosa se adaptará a duras penas al esquema de Paz. Quien, como la mayor parte de los poetas, consideran a la ficción en prosa como un pariente pobre de la épica, del drama y de la lírica. La novela- según Paz- es producto de una sociedad que, por su ironía y razón crítica, cuestiona continuamente sus presupuestos y creencias, no puede conse-guir ese autoconocimiento, ese vuelo trascendente y autoensimismado más allá de sí mismo del poema. Sus observaciones sobre la novela, por la descripción negativa que conlleva puede exasperar al lector que ame la novela por encima de otros géneros. “La novela-dice Paz-  es una épica que se vuelve contra sí misma y que se niega de una manera triple”:

1.- Como un lenguaje poético mordido por la prosa.

2.- Como creación de héroes y mundos, a los que el humor y el análisis vuelven ambiguos.

3.- Como canto, pues aquello que su palabra tiende a consagrar y exaltar se convierte en ob-jeto de análisis y, a fin de cuentas, en condena sin apelación.

¿No equivale esto a decir que poesía y novela son mutuamente incompatibles? Pero nosotros sabemos que, a partir de Cervantes, esto no es cierto. Y lo mismo sucede con el teatro. Y,sin  embargo, Paz se siente desasosegado ante el teatro de Shakespeare:”En el mundo de Shakes-peare, el azar reemplaza a la necesidad. Al mismo tiempo, inocencia y culpa se convierten en palabras sin valor…A pesar de sus pasiones devastadoras, los personajes del teatro isabe-lino no son héroes. Hay algo pueril en todos ellos, pueril y bárbaro. Violentos o dulces, cán-didos o pérfidos, valerosos o cobardes, son unmontón de huesos, sangre y nervios, destina-dos a aplazar por un instante el apetito de una naturaleza endiosada…”. La libertad es el fun-damento del ser. Si el hombre renuncia a la libertad, irrumpe el caos y el ser se pierde. “En el mundo de Shakespeare asistimos al regreso del caos. Desaparecen los límites entre las co-sas y los seres: el crimen puede ser virtud y la inocencia puede ser culpa. La pérdida de la le-galidad hace vacilar al mundo. La realidad es una pesadilla”. Al igual que en el pasaje sobre la novela, este párrafo provoca e intenta pro-vocar. Aunque Paz otorga cierta maestría al tea-tro moderno, de Calderón a Pirandello, la ausencia de la idea de una divinidad que dé forma al fin del hombre, le parece una falta fatal y el teatro concluye en un laberinto autoreferente. La lírica es, para Paz, la única forma literaria que mantiene la primitiva conexión con los fundamentos de lo sagrado. En los otros géneros literarios- novela y teatro- la conexión con lo sagrado se ha perdido debido a la ironía, la negación, la irrealidad de la ficción y el drama modernos. Para quienes pensamos que el teatro de Shakespeare o la novela de Cervantes presentan una experiencia más completa de poesía, en el sentido más amplio de la palabra, no encontramos en la teoría de Paz la teoría ideal. Aquellos cuya experiencia más profunda del arte literario provenga de Cervantes, Tolstoi, Proust o Joyce, que se sientan más movidos por la poesía de la consciencia moderna que por la poesía de los trágicos griegos, por ejem-plo, no encontrarán su poética ideal en este libro. Pero para aquellos que han buscado, casi siempre sin éxito, una poética de la lírica, el libro de Paz tendrá grandes revelaciones. En su deseo de formular una poética que comprenda juntamente la conciencia antigua y moderna, ofrece una poética que los amantes de la lírica pueden aceptar más plenamente que cualquier otra obra de los últimos 80 años.

 

“LOS HIJOS DEL LIMO” : DEL ROMANTICISMO A LA VANGUARDIA

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Es el libro más extenso e importante escrito por Paz, después de EL ARCO Y LA LIRA, que dedica a la evolución de la lírica contemporánea desde el Romanticismo a nuestros días. Se

trata de las conferencias dictadas por Paz en la universidad de Harvard, como antes lo hicieron

T.S.Eliot, e.e.cummings, Jorge Guillén y J.L. Borges. El hilo central de la obra es la doble y antagónica tentación que ha fascinado alternativa y simultáneamente a los poetas modernos: la tentación religiosa y la tentación poética; la magia y la revolución. Frente al cristianismo, la poesía moderna se presenta como la otra “religión”. Frente a las revoluciones de los siglos XIX y XX, la poesía se presenta como la voz de la religión original. Una doble heterodoxia, una do-ble tensión que está presente en los románticos, en los simbolistas y en los vanguardistas. Las cuestiones que definen la poesía, para Paz, son: la vocación de ruptura, la ironía, el pensamien-to analógico y la fascinación revolucionaria. Este libro refinó y puso de moda, en el ámbito hispánico, el concepto de modernidad, identificado con la tradición de la ruptura y convertido en término de referencia en el debate literario hispánico.

El último ensayo importante de Paz es SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ O LAS TRAM-PAS DE LA FE( 1982), que no sólo es su más importante ensayo tras EL ARCO Y LA LIRA, sino un fascinante estudio de la sociedad colonial mejicana, de los conflictos entre la iglesia y la libertad intelectual, así como la posición de la mujer en el contexto de la sociedad colonial. Paz estudia PRIMERO SUEÑO, el gran poema de sor Juana, poema extenso, barroco y metafí-sico, de la mejor continuadora de Góngora en tierras americanas.

 

CONCLUSIÓN

 

A Paz le hubiera gustado, sin duda, que la sociedad lo recordara ante todo como poeta, porque la poesía es el príncipe de los géneros literarios, el más creativo y el más intenso, co-mo el mismo mostró en sus hermosas lecturas de Quevedo y Villaurrutia, de Cernuda y de Pessoa, y de tantos otros, o en sus admirables traducciones de poetas franceses, ingleses y orientales. Fue un magnífico poeta, sin duda, como cualquiera puede descubrir leyendo los fulgurantes versos de PIEDRA DE SOL. Pero es posible que en la parte más experimental de su poesía- BLANCO, TOPOEMAS, RENGA- sucumbió a ese afán de novedad que él describió tan brillantemente en sus conferencias de Harvard- LOS HIJOS DEL LIMO: DEL ROMANTICISMO A LA VANGUARDIA- como un sutil veneno para la perennidad de la obra de arte. En sus ensayos, fue quizá más audaz y original que en sus poemas. Como tocó tan amplio abanico de asuntos, no pudo opinar sobre todos con la misma profundidad, pero incluso en las páginas escritas a vuela pluma sobre la India o el amor, que no son muy pro-fundas, lo que dicen está dicho con tanta elegancia y claridad, con tanta inteligencia y  segu-ridad, haciéndole decir todo lo que se le pasaba por la fantasía, con una riqueza de matices y sutilezas que convertían sus páginas en un formidable espectáculo de malabarismo retórico.

Además Paz nunca sucumbe al puro verbalismo, porque amaba tanto el significado concep-tual como la música de las palabras, y éstas, al pasar por su pluma, siempre debían decir al-go, apelar a la inteligencia del lector al mismo tiempo que a su sensibilidad y a sus oídos .